DESARROLLO HISTÓRICO DE
LAS MEDICIONES
Desde la aparición del ser humano en la tierra, la necesidad de explorar
nuevos territorios en busca de mejores condiciones de vida, le llevó a medir
dichas distancias tomando como referencia las jornadas solares y las medidas
corporales (pies, brazas...). Se conocen desde hace 2.500 años a.C. en el
Cercano Oriente algunos planos y mapas esbozados.
Papiro
egipcio del Libro de la muerte de Antiguo Tribunal de Osiris
Los intercambios comerciales donde el trueque suponía intercambiar unos
productos por otros, era necesario conocer la cantidad exacta del producto que
se pretendía intercambiar, así comenzaron las mediciones en los productos
alimenticios y de objetos de valor como el oro y la plata.
Se estima que los comienzos de la balanza se remontan al año 5.000 A.C. En
Mesopotamia y Egipto comienzan a utilizarse en hacia el año 3.000 a.C. siendo
sus valores múltiplos de una unidad común: el peso de un grano de trigo. Es
posible que el uso de las pesas para la medición fuese posterior al uso del
peso de grano. La ciencia griega, a partir del año 500 a.C. tuvo necesidad de
instrumentos de precisión para determinar la pureza de metales preciosos. Desde
el siglo VIII, los árabes mejoraron el diseño de la balanza. En Europa desde el
siglo XII, aprendieron a fabricar balanzas a través de tratados antiguos y
fueron balanzas más simples las utilizadas en la Alta Edad Media. Aún es
posible encontrar en mercadillos la balanza "romana" aunque lo más
habitual es que se trate de objeto de decorativos y las básculas de precisión
electrónica son las que se utilizan en los comercios.
Balanza de la época
Romana
Desde sus primeras manifestaciones, normalmente incluida dentro de la
antropología general, pasando por la arquitectura y la agrimensura, hasta las
transacciones comerciales, la propiedad de la tierra y el derecho a percibir
rentas, donde rápidamente se encuentra el rastro de alguna operación de medida,
la metrología, al igual que hoy, ha formado parte de la vida diaria de los
pueblos.
Antes del Sistema Métrico Decimal, los humanos no tenían más remedio que
echar mano de lo que llevaban encima, su propio cuerpo, para contabilizar e
intercambiar productos. Así aparece el pie, casi siempre apoyado sobre la
tierra, como unidad de medida útil para medir pequeñas parcelas, del orden de
la cantidad de suelo que uno necesita, por ejemplo, para hacerse una choza.
Aparece el codo, útil para medir piezas de tela u otros objetos que se
pueden colocar a la altura del brazo, en un mostrador o similar. Aparece el
paso, útil para medir terrenos más grandes, caminando por las lindes. Para
medidas más pequeñas, de objetos delicados, aparece la palma y, para menores
longitudes, el dedo.
Pero hay un dedo más grueso que los demás, el pulgar, el cual puede
incluirse en el anterior sistema haciendo que valga 4/3 de dedo normal. Con
ello, el pie puede dividirse por 3 o por 4 según convenga. Y dividiendo la
pulgada en 12 partes, se tiene la línea para medidas muy pequeñas.
Medidas Antiguas
AVANCES TECNOLÓGICOS MÁS RECIENTES
En la actualidad la tecnología
influye, en el progreso social y económico, pero su carácter abrumadoramente
comercial hace que este mas orientado a satisfacer los deseos de los más prósperos
consumidores que las necesidades esenciales de los más necesitados.
El rastreador láser, las máquinas de medición por coordenadas (CMM), los sistemas robóticos flexibles, los escáneres 3D, y los digitalizadores, entre otras tecnologías, se utilizan en las industrias para mantener la precisión dentro de un producto. La industria automotriz, aeroespacial, manufactura, electrónica de consumo, médica y de energía siguen los estándares de fabricación internacionales para fabricar productos libres de riesgo y errores.
Por otro lado, este reporte hace énfasis en que el
principal impulsador de crecimiento para el mercado de la metrología es el
creciente requisito de calidad en productos y servicios industriales. Además,
está respaldado por factores como el aumento en el uso de dispositivos de
medición técnicamente avanzados en las industrias y la creciente adopción de
robots de alta tecnología para aplicaciones industriales como la
automatización, la recolección de energía y la inspección de obleas
semiconductoras.
Sin embargo, la falta de experiencia técnica para
operar productos de precisión, especialmente en pequeñas y medianas industrias,
ha restringido la adopción de máquinas de medición por coordenadas (CMM), digitalizadores y escáneres ópticos (ODS).
La ciencia de las mediciones se está convirtiendo en uno de los elementos
habilitadores para alcanzar la cuarta revolución industrial, debido a su
importancia no solo en los laboratorios sino también en el piso de planta.
Una de las nuevas tecnologías que están disponibles
para la industria es e FARO Cobalt Array Imagen. Es un
sensor 3D sin contacto de grado metrológico que ofrece una fácil integración
con el área de producción para optimizar el control de calidad en la línea y
mejorar los tiempos del ciclo de inspección. El Cobalt Array Imager se puede
combinar con un robot para automatizar la digitalización, la inspección y la
verificación de piezas en cualquier momento de la producción, y ofrece varias
opciones de instalación. Con la matriz de múltiples generadores de imágenes,
facilitada por el procesamiento interno registrado de Cobalt, se puede combinar
una cantidad ilimitada de generadores de imágenes 3D para escanear de manera simultánea en una misma computadora.
Por otro lado, la
cámara de imágenes de gas óptico
(OGI) GF346, de FLIR Systems, permite ver productos químicos
que son invisibles a simple vista.




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